Van y vienen

jueves, 31 de enero de 2008

Adentro

Y la ausencia de una compañia hace que el silencio sea mia aliado. La naturaleza deja sus marcas en todos los rincones de mi corazon. Sube por mi hombo, pega un salto hasta mi oido izquierdo y se mete en mi cabeza. El viento golpea fuerte y fresco, el aire puro me contamina de vida, y yo sonrio y abro los brazos para recibir mas y mas vida.
Pasan los minutos, pasan los metros, y pasan nuevas historias delante de mi.
El cielo está cada vez mas cerca, me alejo del mundo un poco mas. Me alejo de todos un poco mas.
Me acerco a un estado de gracia en el que soy una pieza fundamental, el actor principal.
Me acerco a mi. Me alejo de todo. Llego a mi. Intentando entederme me quedo dormido en la fresca sombra de un arbol viejo pero bueno. Ahora no se si estoy soñando o estoy despierto. Me pierdo entre luces y sombras, entre risas y llantos, entre pasado y presente.
Y no busco ninguna salida, busco estar perdido un rato mas.
Nadie interrumpe mi paz, nadie corta mi soledad.
Buscando entenderme un poco, miro hacia la nada y veo el todo. Trato de entenderme y no puedo o no quiero. Trato de buscarme pero no me encuentro. Trato de escucharme pero no me hablo. Pero estoy bien. Estoy feliz. Y la felicidad seguirá mucho tiempo mas. Al igual que mi soledad. No es que no quiera estar acompañado, no puedo. Y no importa si cualquier persona quiere sacarme de esta soledad, que no lo intente nadie, va a fracasar. El perro este quiere estar solo vagabundeando por ahi, sin marcar ningun camino previamente, sin planear a futuro. Dejar sus huellas de manera casual, ladrar sin preguntar, solo ladrar cuando tenga ganas de hacerlo.
Estaba leyendo y de repente una parrafo me atrapo. La ultima frase dice:
El arbol no muere, espera.

1 comentario:

Anónimo dijo...

la verdad me gusto demasiado lo que acabo de leer
Bien coco, cada dia mejoras mas
BEsos amigo
yo
eve